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Homenaje luctuoso de Juan Cupul

Tixcacalcupul, Yucatán, 26 de octubre de 2019.- El pasado 17 de octubre del presente año, en la cabecera municipal de Tixcacalcupul, Yucatán se llevó acabo el 166 aniversario de Juan Cupul “Héroe Indígena de Tixcacalcupul” un homenaje luctuoso.

Homenaje Juan Cupul

En el homenaje luctuoso estuvo presente el honorable cabildo y diversas escuelas como el de educación preescolar “Cecilio Chi” que entonaron el Himno Nacional Mexicano en lengua maya, La primaria “Niños Héroes” que entonaron el Himno Nacional Mexicano en español, El Colegio de Bachilleres de Yucatán participó con su escolta.

Homenaje a Juan Cupul Tixcacalcupul

Posteriormente se hizo la entrega de arreglo floral en el monumento a Juan Cupul, por parte de las autoridades municipales.

El Presidente Municipal Josué Tun Hoil, manifestó que llena de orgullo la valentía de Juan Cupul  que es considerado un Héroe indígena que salvó a la población de Tixcacalcupul de ser arrasada por las tropas del gobierno durante la sublevación de un 17 de octubre como hoy pero del año de 1853. Porque sin importarle perder la vida, pero si de defender su tierra y familias que habitaban este lugar.

Niños preescolar
Alumnos rindiendo homenaje
Alumnos en Homenaje Luctuoso

Esto nos compromete a velar siempre por el bienestar de nuestra tierra, porque él siendo ejemplo de cariño y amor hacia Tixcacalcupul, entregó lo más valioso que tenía, su vida por todos los habitantes de esta comunidad, concluyó el alcalde municipal.

Narración de los hechos ocurridos

Juan Cupul, era hijo de don Tarciso Cupul, quien era el sacristán de la iglesia de Tixcacal, Juan debía presentarse a su obligación de vigía, en su puesto de cuida bomba, a pesar de ser víspera de su boda religiosa con su amada María Dolores Canul.

Juan Cupul al llegar a cumplir su turno como de costumbre en compañía de Filiberto Tun, Juan avivó el fuego de la leña y su compañero fue por agua al cenote cercano, muy aprisa empezó a oscurecerse que de inmediato cayó una fuerte lluvia, Juan desesperado porque Filiberto no había llegado y sorprendido al ver que la bomba flotaba sobre el agua luchó para moverlo a un lugar seguro.

El leve ruido puso en guardia a Juan, donde una horda de salvajes se le echó encima derribándolo al suelo, restregándole en la cara la ceniza caliente y brazas al rojo vivo, después lo amarraron con bejucos de pies y manos, asegurando a su espalda una enorme bomba.

Aquellos desalmados antes de salir a tomar por sorpresa a Tixcacal, sentenciaron a Juan, le dijeron que después de violar a las mujeres, matar a los hombres y robar sus bienes, prenderían fuego al pueblo y seguirían hasta llegar a la ciudad de los dzules, para hacer lo mismo.

Le dejaron claro que lo dejaron vivo para luego ejecutarlo a su regreso. El tiempo pasaba ante la desesperación de Cupul, que debía de dar aviso al pueblo de Tixcacal de lo que estaba planeado a costa de lo que sea, incluso de su propia vida; Juan alcanzo llegar a la casi apagada hoguera -ahí se encontraba el hombre con quien se había forcejeado al que le parecían inútil los esfuerzos de aquel mozalbete- en donde, en lugar de fuego solo se veía una gran humareda y tal vez, para aquel muchacho todo estaba perdido.

De pronto, de los apagados leños salió una enorme llama el cual prendió la mecha de la bomba, borrándose de inmediato la sonrisa de aquel malvado y levantándose violentamente trató de ponerse a salvo en el momento que la lluvia había pasado, la bomba explotó con tan poderosa fuerza que cimbró la tierra y lanzó piedras en todas direcciones, Juan Bautista Cupul, se fragmentó en mil pedazos.

Al pueblo de Tixcacal llegó el ruido de la explosión, inmediatamente repicaron las campanas de la iglesia y la población salió armada para recibir a los enemigos, los cuales huyeron al ver a la población con gran furor.

Luego el enemigo sobreviviente -un oficial militar de las fuerzas federales- hizo saber a los señores del pueblo de Tixcacal, que aquella muerte del joven Cupul de 19 años, había sido un acto de heroísmo. Juan Cupul en el cumplimiento de su deber cívico, se había inmolado voluntariamente en aras de su pueblo y bien merecía la honrosa memoria de su muerte.

Por tal razón actualmente en memoria de ese gran héroe este municipio lleva el nombre de Tixcacalcupul.


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